
Ya protegido y con el miedo lejos de acá me dirijo al camino olvidado hace años, ese camino que sin darme cuenta tomo otra ruta y que me dejo en un sendero abrupto de rocas y malezas venenosas que comí de hambre y ansiedad hasta saciarme para luego abrirme la espalda con toda su sabia de adrenalina artificial, esa que marco cada parte de mi cuerpo y entrañas, esa que derramo el ácido sobre mis ojos para que el ver no sea necesario, para no dejar salir las imagenes a través de mis pupilas cerradas y que apretadas todas se aprisionaron y reventaron mi craneo dejando salir mis pelos al viento hasta perderse en las fauces de lo que nada esta perdido para así recolocar las piezas bajo mis pies, que hasta sin uñas esperan la nueva partida, con los dedos rasgados de tanto la maleza raspo la carne muerta de sangre violácea, que ahora viva, de sangre karmin, se intensifica con cada trozo de luz destellante que solo el camino parejo deja ver, el equilibrio del salto sobre el agua profunda, hasta ahogarme, ahogarme en la laguna mas clara y febril que jamas halla bebido..
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